«El voluntariado en Perú fue una experiencia única. Es difícil explicarlo con palabras, porque tienes que vivirlo para saber lo que es. Esa sensación de que por fin estás haciendo algo verdaderamente útil en el mundo, donde no importan las marcas ni el qué dirán, solo intentar dar el máximo de ti para ayudar a unas niñas que con un mínimo de cariño ya son felices.

Llegamos a Huancarama el día siete de julio de 2019, nada más entrar en el Hogar me sorprendió, ya que estaban de celebración, realmente no sé muy bien que celebraban, pero nos sentamos en la mesa con el Padre y las Madres y veíamos a la niñas bailar mientras comíamos chancho y papa (como siempre). A partir de ahí todo fluyó, realizamos un planning para intentar mejorar la vida de las niñas y de concienciarlas de la importancia de hacer algo grande en la vida, de intentar conseguir sus sueños y la necesidad de abrirse con los demás.

Me sorprendió desde el principio como era su vida, su cultura y los problemas sociales con los que tenían que vivir. Por eso, desde el primer día intentamos dar el máximo y nos pusimos a trabajar.

Desde pintar y lijar los huevos de mosca que había en el Hogar, hasta las charlas morales, desde las excursiones hasta los bailes con ellas. Aprendes rápido que las cosas materiales Mulede ellas es lo que de verdad te llena, así, te vas dando cuenta de que puedes ayudar mucho más de lo que te piensas, que tu objetivo es que recuerden que tú estuviste allí por ellas para que ellas en un futuro hagan lo mismo por los demás.

Otra cosa que me sorprendió fue la capacidad de muchas niñas de quererte como si fueses un amigo de toda la vida, o un familiar, y es que, muchas de ellas tienen muchos problemas familiares y tú eres el que va a intentar ayudarles para solucionarlo o por lo menos para que se olviden por un rato, ya que aunque no lo pensemos, no sabemos lo fuertes que son con ocho o doce años y por todo lo que han pasado, por eso no dudaría en volver.

Para concluir, recomiendo a todo el mundo hacer este voluntariado, ya lo he dicho antes, es complicado explicarlo con palabras, por eso es mejor vivirlo tú mismo.»

Pablo Abad Mulet