Me llamo Amparo Santamarta, soy Psicopedagoga, gestora de Proyectos y Coach, también soy voluntaria de la Fundación ESYCU desde hace un año.

Conocí ESYCU hace varios años, a través de una amiga que era voluntaria y me contaba todas las actividades que realizaba dentro de un proyecto de cooperación de la Fundación. Empecé a seguir la web y a leer todas las memorias anuales que se iban editando.

Te das cuenta de cuánto bien se puede hacer y cuántas personas se dejan la piel por ayudar y sacar adelante a personas que ni conocen, es admirable contemplar una labor tan desinteresada, que produce tantos frutos y que no ocupa portadas.

Personas anónimas pringando en un mundo donde se paga por todo y todo tiene un precio.

Hace unos años que empecé a colaborar en un proyecto universitario y me quedé muy asombrada de ver lo indefensos que se encuentran muchos jóvenes por no tener recursos psicológicos, ni competencias de alto nivel, ni ganas por esforzarse por alcanzar sus sueños.

Así que junto con otras personas decidimos crear un Proyecto de formación en emprendimiento y en desarrollo en competencias personales y profesionales llamado CONECTA y formar Mesas interactivas lideradas por profesionales que dinamizan y aportan contenidos y experiencias de aprendizaje.

Siempre he creído en la influencia de entornos favorables, entornos con valores y que ponga el foco en la formación y adecuado desarrollo personal. Tener valores, principios sólidos, ideas y criterios fundamentados, recursos y formación a la altura de los tiempos, te da oportunidades en la vida.

Pensé en ESYCU, que en sus siglas lleva inscritos sus objetivos, su misión y su visión de la sociedad y me puse en contacto con su equipo. Me encanta el espíritu de hacer accesible el estudio y la cultura a muchos jóvenes y no tan jóvenes.

Me puse en contacto con ellos y la impresión fue muy satisfactoria, ya que encontré un equipo muy profesional, muy motivado y unas personas sonrientes y alegres que querían cambiar el mundo.

La verdad es que esto se contagia. Y estudiamos las posibilidades de integrar nuestro proyecto en la Fundación y dicho y hecho. Todo facilidades, por nada. Por más trabajo para ellos.

Tenemos todo el apoyo y la profesionalidad que da estar alojado en un equipo con amplia experiencia en la gestión de Proyectos, de una gran valía humana y con unos deseos visibles por alinearse con las personas más necesitadas.

Así que mi experiencia es muy positiva, y puedo decir que hasta la más corta reunión de trabajo con el equipo, me ha aportado mucho a mi misma como persona y también como voluntaria.

Ser voluntaria de ESYCU me ha cambiado la vida. Me ha proporcionado unas gafas distintas con las que ver el mundo.

Y es que cuando no puedes cambiar el paisaje, lo que has de cambiar es la mirada.

En ESYCU he aprendido a cambiar la mirada hacia tanta gente marginada y necesitada que precisa atención y formación para poder avanzar hacia sus sueños. Gracias, a todo el estupendo equipo de ESYCU. Me siento muy feliz de ser ahora parte de vuestro equipo.

Amparo SantamartaVoluntariado

«El voluntariado en Perú fue una experiencia única. Es difícil explicarlo con palabras, porque tienes que vivirlo para saber lo que es. Esa sensación de que por fin estás haciendo algo verdaderamente útil en el mundo, donde no importan las marcas ni el qué dirán, solo intentar dar el máximo de ti para ayudar a unas niñas que con un mínimo de cariño ya son felices.

Llegamos a Huancarama el día siete de julio de 2019, nada más entrar en el Hogar me sorprendió, ya que estaban de celebración, realmente no sé muy bien que celebraban, pero nos sentamos en la mesa con el Padre y las Madres y veíamos a la niñas bailar mientras comíamos chancho y papa (como siempre). A partir de ahí todo fluyó, realizamos un planning para intentar mejorar la vida de las niñas y de concienciarlas de la importancia de hacer algo grande en la vida, de intentar conseguir sus sueños y la necesidad de abrirse con los demás.

Me sorprendió desde el principio como era su vida, su cultura y los problemas sociales con los que tenían que vivir. Por eso, desde el primer día intentamos dar el máximo y nos pusimos a trabajar.

Desde pintar y lijar los huevos de mosca que había en el Hogar, hasta las charlas morales, desde las excursiones hasta los bailes con ellas. Aprendes rápido que las cosas materiales Mulede ellas es lo que de verdad te llena, así, te vas dando cuenta de que puedes ayudar mucho más de lo que te piensas, que tu objetivo es que recuerden que tú estuviste allí por ellas para que ellas en un futuro hagan lo mismo por los demás.

Otra cosa que me sorprendió fue la capacidad de muchas niñas de quererte como si fueses un amigo de toda la vida, o un familiar, y es que, muchas de ellas tienen muchos problemas familiares y tú eres el que va a intentar ayudarles para solucionarlo o por lo menos para que se olviden por un rato, ya que aunque no lo pensemos, no sabemos lo fuertes que son con ocho o doce años y por todo lo que han pasado, por eso no dudaría en volver.

Para concluir, recomiendo a todo el mundo hacer este voluntariado, ya lo he dicho antes, es complicado explicarlo con palabras, por eso es mejor vivirlo tú mismo.»

Pablo Abad Mulet

Pablo AbadVoluntariado Perú

«Ser voluntario de la Ciberaula es una de las mejores opciones para tu tarde del viernes.  Soy Marta Domingo, estudiante de Magisterio Primaria y Pedagogía y llevo varios años siendo voluntaria del programa de Ciberaula.

Cuando me preguntan sobre este voluntariado, siempre digo lo mismo, es un programa en el que, además de ayudar, te lo pasas en grande. Y ¿por qué? Porque a la Ciberaula no se entra si no tienes espíritu de niño. A Ciberaula se va a jugar, a disfrutar, y a que disfruten. Se va a ayudar a que los niños hospitalizados tengan un rato en el que puedan hacer lo que más les gusta: jugar.

Es un programa de voluntariado muy alegre, ya que  tu misión ahí como voluntario es acompañar a los niños en sus momentos de pasarlo bien y olvidar por unas horas la vida de hospital que están teniendo. En cierto modo, les estas ayudando a tener un poco de su vida diaria en un ambiente que no es su rutina. En la Ciberaula, lo que hay que hacer es jugar y seguir jugando, hasta que el niño decida que ya es momento de descansar…  Programas así, te aportan dosis de realidad ya que te das cuenta de que no muy lejos de tu casa, hay necesidad de prestar servicio y ayuda. Además, te regala una visión de sencillez para tu vida, pues comprendes, que los niños, no necesitan más que jugar, para ser felices, y que nosotros deberíamos de buscar también esas pequeñas cosas del día a día que nos hacen felices. Muchas veces nos complicamos demasiado en nuestras decisiones, y participar de voluntariados así, hacen que aterrices y te reorientes hacia lo que de verdad merece la pena darle importancia. En mi vida, he recibido mucho, por eso siento la necesidad de devolverlo de alguna manera, y tras varios años, sé que no hay mejor forma que darle a los demás algo que necesiten en ese momento. Es por esto por lo que ser voluntaria de Ciberaula es para mí, y para muchos, una decisión que tomamos muy acertada de contribuir un poco con la mejora del bienestar de los demás.»

Marta DomingoVoluntariado Ciberaula

«Soy voluntaria del Ciberaula en el Hospital General, donde jugamos con los niños y les entretenemos con distintas actividades durante unas horas en las que pretendemos que se olviden que están malitos y se dediquen a divertirse y pasarlo bien.  Salgo siempre de allí con una sonrisa y la sensación de haber empleado mi tiempo de la mejor manera, no sólo con los niños, también favorecemos muchas veces que los padres desconecten y descansen durante ese ratito. Las sonrisas de los niños y los agradecimientos de sus padres son para mí la mejor recompensa.»

Carolina NavarroVoluntariado Ciberaula